Por Paola Contreras Peña

Para The Mexican Times http://bit.ly/2q9i0tM 

Entre el dos y el 12 de mayo de este año tuvo lugar la visita a México del Sr. Léo HellerRelator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua y al saneamiento.[1] En su visita, acudió a distintas entidades, recopiló información, charló con comunidades, con organizaciones de la sociedad civil y con funcionarios del gobierno mexicano. Su informe final será dado a conocer en septiembre de este mismo año y en él emitirá recomendaciones a nuestro país. Sin embargo, es importante reflexionar sobre algunos aspectos problemáticos que retoma en su declaración final de visita, emitida el 12 de mayo y que funge como un reporte preliminar de hallazgos.

El primero es la preocupación dice, por la opinión de autoridades que reconocen que estos derechos no se encuentran dentro de las prioridades del Gobierno mexicano en el marco de sus obligaciones de derechos humanos, situación que se expresa en el presupuesto. De 2016 a 2017, dice el relator, los presupuestos federales para servicios esenciales han sido reducidos en 37% para los servicios de agua y saneamiento.

Sí, nadie podría negar la urgente situación que en materia de derechos humanos civiles enfrentamos en el país, sin embargo, tampoco se puede negar la importancia vital del derecho al agua y al saneamiento, básicos también para el derecho a la salud. Recordemos, los derechos humanos son interdependientes y si bien los recursos de los gobiernos son siempre limitados y el principio de las políticas públicas exige establecer prioridades, es menester exigir que las reducciones se remitan a otros rubros intrascendentes como es por ejemplo, la comunicación social de los gobiernos, y se redirijan a los temas que permiten hacer efectivos los derechos vitales de la población.

El segundo aspecto a enfatizar es la preocupación del relator por el acceso al agua y saneamiento. Señala: “funcionarios a menudo me aportaron estadísticas de que 94% de la población mexicana tiene acceso al agua potable y 93% al saneamiento. Sin embargo, es importante subrayar que dichas cifras (…) sólo reflejan la existencia de alguna forma de infraestructura y definitivamente no se traducen en acceso real al agua y al saneamiento en las casas de las personas, que es dramáticamente inferior.”

Cualquier mexicano, casi en cualquier parte del país podría corroborar esta información. En la Ciudad de México por ejemplo, todos en todas las colonias hemos vivido los cortes de agua, quienes residan en Iztapalapa, Xochimilco o zonas altas de Tlalpan podrían dar cuenta de situaciones de gravedad en las deficiencias del suministro. El relator rescata que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal señala que el 70% de la población recibe agua menos de 12 horas al día. Situaciones similares ocurren a lo largo y ancho del país, un caso extremo, relata, es el de la comunidad de Filomeno Mata en Veracruz, donde reciben agua apenas 3 horas al día.

En materia de saneamiento, las deficiencias también prevalecen: “me alarmó conocer que de 194 plantas de tratamiento de aguas residuales en el estado de Chiapas, sólo 12 están en funcionamiento, teniendo como resultado un importante problema de contaminación de las fuentes de agua.” La falta de mantenimiento es en la mayoría de los casos el motivo por el cual dichas plantas, que quedan en el ámbito de actuación de gobiernos locales y municipales, no funcionan. Así, una vez más y como se repite en numerosos temas, la falta de capacidades y recursos en el plano local y municipal se vuelve un obstáculo para la realización de derechos.

La lista de cuestiones expresadas por el relator continúa, ahí están los temas de la deficiente calidad del agua donde recuerda que “México tiene el más alto nivel de consumo per cápita de agua embotellada en el mundo (480 litros por año)”, la contaminación de fuentes de agua por abuso de pesticidas, por la minería, la industria, hidroeléctricas e hidrocarburos y la falta de atención a las quejas sobre estos problemas. Está también la asequibilidad (el acceso a los más pobres) en donde, ante la información de los cortes al suministro por falta de pago, recuerda a nuestro gobierno: “que la desconexión de servicios basada en este criterio es considerada una violación de derechos humanos bajo el derecho internacional de los derechos humanos.”

Nada más vital que el agua, ¿quién puede sobrevivir un día sin ella?, ¿qué comunidad puede subsistir si la contamina?, ¿cómo podría ser un tema que no nos interese?, ¿qué estamos haciendo los mexicanos por este derecho?. Para abundar en el tema es fundamental consultar el Informe sobre violaciones a los derechos humanos al agua potable y saneamiento en México,[2] elaborado por más de 100 organizaciones y redes que impulsaron y acompañaron la visita del relator para quienes el punto nodal del problema del agua en México es la prevalencia de un modelo de gestión excluyente e insostenible que favorece a las actividades empresariales y extractivas por encima del bienestar social y la equidad.

[1] Los relatores son expertos independientes nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas que le ayudan a examinar -mediante visitas o misiones-, la situación de un país o de un tema específico.

[2] Disponible para consulta en: http://www.comda.org.mx/informe-sobre-violaciones-a-los-derechos-humanos-al-agua-potable-y-al-saneamiento-en-mexico/