El pasado 24 de julio, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó en Tokio, Japón el Informe de Desarrollo Humano 2014, intitulado “Sostener el Progreso Humano: Reducir vulnerabilidades y construir resiliencia”, el cual reúne información de 187 países y territorios.

El informe de este año presenta una mirada renovada sobre la vulnerabilidad, a través del prisma del desarrollo humano, entendida como un conjunto de riesgos a los que está expuesta las personas, las gestiones y disposición de ingresos que tienen que hacer para asegurarse ante un acontecimiento adverso. En este contexto, el concepto de vulnerabilidad humana describe la posibilidad de deterioro de las capacidades y opciones de las personas ante diferentes grados de inseguridad y tipos de vulnerabilidad en distintos momentos a lo largo de su ciclo de vida.

Un concepto en que se centra el informe, es en la resiliencia humana como elemento para el progreso, la cual busca garantizar la solidez de las opciones, actuales y futuras, de las personas y su capacidad para lidiar y adaptarse a acontecimientos adversos. En este sentido, las políticas públicas y las redes de apoyo a las comunidades pueden empoderar a las personas para superar amenazas cuando y donde lleguen, a pesar de que las desigualdades horizontales pueden reducir la capacidad que algunos grupos para enfrentar circunstancias complejas.

Retos del Estado mexicano para avanzar en el desarrollo humano

México descendió en el ranking del IDH al ubicarse en la posición número 71, lo cual muestra que hubo un declive en su esperanza de vida con 77.5 años, una escolaridad promedio de 8.5 años y expectativa de escolarización de 12.8, con un ingreso nacional bruto per cápita de 15 mil 854 dólares.

Respecto a la situación de nuestro país, desde el Observatorio de Política Social y Derechos Humanos consideramos que los programas sociales (como el Programa de Desarrollo Humano Oportunidades y el Seguro de Vida para Jefas de Familia, entre otros) se han olvidado de factores relacionados con la resiliencia social de sus beneficiarios, ya que se ha dejado de lado el desarrollo de las capacidades y empoderamiento para salir de la situación en la que se encuentran, y se han centrado únicamente en la ampliación de sus padrones de beneficiarios y la distribución de recursos como lo es la entrega de apoyos económicos.

El desarrollo de capacidades vitales de las personas tiene dos características. En primer lugar, las capacidades en cualquier etapa de la vida se ven afectadas por las inversiones realizadas en etapas anteriores, tales como las inversiones en salud y educación, así como la interacción entre el entorno inmediato, la comunidad y la sociedad. En segundo lugar, los eventos adversos puntuales tienen con frecuencia consecuencias a largo plazo, en los que la recuperación depende en gran medida del contexto.

Las capacidades de las personas se crean durante toda la vida y se deben fomentar y mantener; de lo contrario, pueden estancarse. En ese sentido, la política social y los programas sociales, en su mayoría enfocados a resolver problemas públicos asociados a la pobreza, deben incluir la prestación universal de servicios básicos de calidad, abordar las vulnerabilidades del ciclo de vida, la promoción del pleno empleo, el fortalecimiento de la protección social, la cual aborde la inclusión social y la creación de capacidades para prepararse y recuperarse de las crisis. Además de esto, también considerar la historia de vida de sus beneficiarios, ya que éstos se enfrentan ante diversas situaciones adversas de acuerdo a las regiones donde se encuentran.

Ver Nota del OPSDH Completa

 

Ver Informe Completo

imageninf