En fechas recientes han sido publicadas importantes investigaciones y mediciones tanto oficiales como de organizaciones de sociedad civil que dan cuenta de la situación de la pobreza y desigualdad en México. Los resultados son la confirmación de una situación de escaso o nulo avance en la materia, incluso de retrocesos que deben llamar a la reflexión sobre las estrategias de política social que se han venido instrumentando al menos en los últimos 20 años.

La primera a mencionar es la medición oficial de la pobreza 2014 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) –publicada el pasado 23 de julio–, donde los principales datos arrojan un incremento del porcentaje de la población en pobreza de 45.5 a 46.2% del año 2012 al 2014. Esto es, un aumento de 53.3 a 55.3 millones de personas en situación de pobreza, lo que significa que en esos dos años 2 millones de mexicanos se sumaron a esa condición. El mismo informe arroja que en el caso de la pobreza extrema hay una disminución de 9.8 a 9.5%, es decir, de 11.5 a 11.4 millones de personas en esa condición para el mismo periodo 2012-2014.1

Se debe recordar que la medición de la pobreza del Coneval es multidimensional y da cuenta de diversas carencias sociales. Los datos para 2014 arrojaron reducción de carencias en los rubros de educación, servicios de salud, seguridad social y calidad de la vivienda. Se mantiene igual en porcentaje la carencia por acceso a servicios básicos de vivienda y aumenta la carencia por acceso a la alimentación: • Reducción de 19.2 a 18.7% en el rezago educativo, lo que significa que de 22.6 mi llones de personas con esta carencia se pasó a 22.4 millones de personas.

• Reducción de 21.5 a 18.2% en carencia por acceso a los servicios de salud, esto es de 25.3 a 21.8 millones de personas.

• Reducción de 61.2 a 58.5% en carencia por acceso a la seguridad social, de 71.8 a 70.1 millones de personas.

• Reducción de 13.6 a 12.3 en carencia por calidad y espacios de la vivienda, de 15.9 a 14.8 millones de personas.

• Se mantiene igual la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda en 21.2%, sin embargo, dado el aumento poblacional, pasó de 24.9 a 25.4 millones de personas.

• Incremento de 23.3 a 23.4% en la carencia por acceso a la alimentación, de 27.4 a 28 millones de personas.2

Otro informe que se debe destacar es el presentado el pasado mes de julio por Oxfam México, de autoría del Dr. Gerardo Esquivel Hernández titulado Desigualdad Extrema en México. Concentración del poder político y económico, en el cual se muestran varios temas de preocupación: que acorde con la Standardized World Income Inequality Database, México está dentro del 25% de los países con ma – yores niveles de desigualdad en el mundo; que según datos de la Socio-Economic Database of Latin America and the Caribbean (SEDLAC) y la Income Distribution Database (OECD) entre mediados de 1990 y el 2010 la desigualdad del ingreso disminuyó (creció el ingreso per cápita), pero la desigualdad es mayor a la que había en los 80 debido a que el crecimiento está concentrado en las esferas más altas de la distribución; que según cálculos de Campos, Esquivel y Chávez al 1% más rico del país le corresponde un 21% de los ingresos totales de la nación; o que la cantidad de millonarios en México creció en 32% entre 2007 y 2012.3

Todos estos datos son de vital importancia en un momento en el que se discutirá un presupuesto de base cero a partir del cual el Poder Legislativo se cuestionará, o debiera cuestionarse, entre otras cosas las siguientes.

a. La efectividad de los diversos programas sociales aplicados para el combate a la pobreza. Desde hace ya más de una década el Coneval ha venido desarrollando el análisis de los programas sociales del gobierno federal. Los resultados se han traducido en algunos ajustes en reglas de operación, presupuestos, padrones de be neficiarios, sin embargo, todavía hay muchas de las observaciones de Coneval que continúan como grandes pendientes y que no debieran soslayarse para la toma de decisiones ante el nuevo presupuesto.

Un claro ejemplo son algunos de los programas dirigidos a mujeres como el Programa de la Mujer en el Sector Agrario, ahora Programa de Apoyo para la Produc – tividad de la Mujer Emprendedora (PROMETE) que tiene una valoración positiva por parte de Coneval. Esta instancia ha señalado la efectividad del programa y el problema del escaso presupuesto para éste. Al respecto han indicado que, de seguir así se requerirían 60 años para atender al 100% de la población objetivo. La cual no ha tenido lugar pues el presupuesto sigue igual.4

b. La distribución del recurso destinado a la política social. Es indispensable un análisis que trascienda el ámbito federal y lo correspondiente a la Secretaría de Desarrollo Social. Se debe abarcar la forma en que se ha venido distribuyendo el recurso para todas aquellas secretarías y dependencias que manejan programas sociales, como por ejemplo la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secre – taría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) pues cuando surgen resultados como la última medición de la pobreza de Coneval éstas son excluidas de la crítica aún cuando concentran gran parte de los recursos destinados a la política social y tienen a su cargo dos de las dimensiones que contribuyen al aumento o disminución de la pobreza multidimensional: educación y alimentación.5

Mención especial merece la situación de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Secretaría de Economía ambas vinculadas al empleo, que es uno de los aspectos en donde tenemos más rezago, y cuyo presupuesto en conjunto dirigido a programas sociales no alcanza a ser ni el 9% del presupuesto destinado a estos.6

c. La evaluación de los programas sociales estatales y los recursos destinados a estos. Igualmente es indispensable que se realice una valoración real de lo que sucede con el recurso que aprueban las y los legisladores para las entidades fe – derativas, el llamado ramo 33 o los fondos de aportaciones federales, pues el manejo de la política social en las entidades federativas es disímil y los resultados muchas veces son poco transparentes y difíciles de rastrear. Por ejemplo en una investigación realizada por el Observatorio de Política Social y Derechos Humanos de INCIDE Social próxima a publicarse y en la cual se moni torearon los programas sociales del Distrito Federal, Estado de México y Guanajuato, se ha encontrado un desarrollo y transparencia de la política social muy distinto, en donde destaca la complejidad para ubicar al menos el número de programas vigentes, aún partiendo de fuentes oficiales en el plano estatal.

d. Concepción amplia sobre la política social. Un problema de fondo ha sido la fal – ta de una visión de la política social en la que se considere su vinculación indi – soluble de la política económica y salarial, pues mientras éstas sigan instrumentándose de manera aislada, la efectividad de los programas y estrategias de política social será menor. Como señala Coneval en su Informe de evaluación de la política social 2014, “si bien los programas sociales tienden a tener efectos posi – tivos para reducir la dimensión de derechos de la pobreza, una disminución sistemática de la dimensión bienestar solo se materializará si el ingreso real de la población aumenta durante varios años… Mejorar el ingreso real de las familias es una de las necesidades más apremiantes de la política pública en México”.7 Es un hecho que los anuncios del presupuesto base cero traerán consigo la eliminación de programas sociales o la disminución de recursos para estos. Esas decisiones deben considerar numerosos elementos pues cada disposición que se tome afectará a miles o millones de personas que integran los padrones de beneficiarios.

El Poder Legislativo, quien aprueba finalmente el presupuesto, debe asumir la responsabilidad que tiene en los últimos resultados de la medición de la pobreza en México y analizar a profundidad los informes y evaluaciones de Coneval sobre cada programa, con la finalidad de tomar decisiones que contribuyan realmente a mejorar la situación de la mitad de la población de nuestro país que vive en pobreza y revertir de manera urgente las tendencias de los últimos años.

1 VER CONEVAL, MEDICIÓN DE LA POBREZA 2014, DISPONIBLE EN: HTTP://WWW.CONEVAL.GOB.MX/SALAPRENSA/ DOCUMENTS/COMUNICADO005_MEDICION_POBREZA_2014.PDF 2 ÍDEM. 3 VER ESQUIVEL, 2015, DESIGUALDAD EXTREMA EN MÉXICO. CONCENTRACIÓN DEL PODER POLÍTICO Y ECONÓMICO DISPONIBLE EN: HTTP://CAMBIALASREGLAS.ORG/IMAGES/DESIGUALDADEXTREMA_INFORME.PDF 4 VER NOTA “PROGRAMAS SOCIALES DIRIGIDOS A MUJERES” DISPONIBLE EN: HTTP://OBSERVATORIOPOLITICASOCIAL.ORG/WORDPRESS/WP-CONTENT/UPLOADS/2015/03/PROG.-SOCIALES-MUJER.PDF 5 HTTP://OBSERVATORIOPOLITICASOCIAL.ORG/WORDPRESS/ZWP-CONTENT/UPLOADS/2014/10/PRESUPUESTO-2015-FINAL-2.PDF 6 VER NOTA “PROYECTO DE PRESUPUESTO 2015. DE OPORTUNIDADES A PROSPERA” HTTP://OBSERVATORIOPOLITICASOCIAL.ORG/ WORDPRESS/WP-CONTENT/UPLOADS/2014/10/PRESUPUESTO-2015-FINAL-2.PDF. 7 CONEVAL (2014), INFORME DE EVALUACIÓN DE LA POLÍTICA SOCIAL 2014, PÁG. 199, DISPONIBLE EN: HTTP://WWW.CONEVAL. GOB.MX/INFORMES/EVALUACION/IEPDS_2014/IEPDS_2014.PDF

Esta nota fue originalmente publicada en Congresistas http://www.congresistas.com.mx/