Al surgimiento del México independiente en 1824, se decidió la creación de un Distrito Federal como capital del país, el cual estuvo sometido a los poderes nacionales que en él establecieron su sede. Esta sujeción prevaleció bajo diferentes formas jurídicas hasta el último tercio del siglo XX.

En los diversos momentos de la historia constitucional mexicana, la capital del país experimentó numerosas modificaciones en su marco jurídico. No se logró una adecuada coexistencia entre los poderes federales y locales que impidiera intromisiones indebidas a la autonomía de la capital; tampoco el reconocimiento pleno de los derechos políticos de sus habitantes.

En el siglo XX, diversos sucesos definieron la situación legal de la capital de la República Mexicana. Durante el primer tercio, se realizaron reformas que suprimieron las municipalidades, lo que implicó un retroceso en la descentralización política de la ciudad. Posteriormente, se realizaron reformas para convertir a la capital en un departamento administrativo.

Paralelamente, acontecimientos políticos como la protesta estudiantil de 1968, la organización social después del terremoto de 1985 y las elecciones de 1988, en las que triunfó la oposición de izquierda, detonaron la transformación democrática de la ciudad y el país. Se iniciaba un proceso de apropiación por parte de sus habitantes, de las decisiones de la vida pública y del destino político de la capital.

Durante las dos últimas décadas, el cambio institucional posibilitó que la ciudad contara con su propio estatuto de gobierno y que la ciudadanía empezara a elegir desde 1997, aunque de manera acotada, a sus autoridades…

 

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